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24 marzo 2007

Ahora, Sarastro

Creo que ya comenté una vez que a mí, La Flauta Mágica, más allá del conocido del tema masónico, me suena enormemente a la historia de la clásica bronca mayúscula entre separados. Hace unas semanas veíamos a la madre de Pamina, la Reina de la Noche, clamando venganza con voz agudísima y pidiéndole a la criatura que le pegue una puñalada a su padre, Sarastro. Ea.

Ahora le toca el turno a Sarastro, que con voz profundísima, informa a su hija de que ahí, "chez Sarastro" no hay cabida para la venganza, sólo para el buen rollito de elevadas miras. No está mal, considerando que la tiene allí porque la ha secuestrado... Olé.

Y, eso sí, en un aria bellísima, (cantada en esta ocasión por Ivaschenko)




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